Los cinco latinos

Se trata de un grupo vocal-instrumental de los años 60 sobretodo.

El grupo estaba liderado por una mujer, Estela Raval, más cuatro voces masculinas. Su estilo era rock and roll y Doo wop (fusión de rhythm and blues y gospel). Debutaron en el teatro El Tabaris el 22 de Mayo de 1957 y ese mismo año grabaron su primer simple con Columbia con los temas “Amor Joven” y “Abran las ventanas”, y en 1958, su primer álbum donde grabaron los temas “Solamente tú”, “Mi oración” y “El gran simulador” acompañados por la orquesta de Waldo de los Ríos.

En 1959 lanzaron su segundo álbum, “Dímelo tú” y realizaron su primera gira por Latinoamérica y en 1960 volaron a España para recorrer el país durante un año y medio.

A finales de 1961 Los Cinco Latinos volvieron a Argentina y en 1962 ya iban por su séptimo álbum “Los Fabulosos Cinco Latinos” (Columbia).

Año tras año la banda no pasaba desapercibida en las principales listas musicales. Pero finalmente, en 1969, anunciaron la disolución de la banda y el lanzamiento de la carrera solista de Estela Raval.

Trece años después, en 1982, anuncian el reencuentro del grupo con estas palabras: “Hemos vuelto porque la época nos necesita y porque ustedes lo han querido…”. – Fuente:

Voz de Conchita Carrillo – Radio Zaragoza

Conchita Carrillo nacida en la localidad zaragozana de Quinto, en 1928, coincidió entre otros, con José M.ª Ferrer, Paco Ortiz, Joaquín Gazo, Enrique Calvo, Plácido Serrano y Pablo Carreras, y se convirtió en una de las voces más conocidas y entrañables para los oyentes aragoneses.

Formó parte del equipo del programa taurino Toriles, que presentaba el popular «Armando Jarana», y con Lisardo de Felipe condujo Despierta, Aragón, basado en la intervención de los oyentes.

Asimismo participó en los comienzos de Estudio 7 y presentó Radio Aragón, con M.ª Luz Acha, primero, y posteriormente, en solitario; en él contó con múltiples colaboradores que actuaban como corresponsales desde diversos puntos de Aragón, Rioja y Navarra. Ante el público presentó el exitoso programa que se realizaba en el desaparecido Club Zaragoza, situado en el Pasaje Palafox, con actuaciones en directo, en el que intervinieron artistas que luego serían muy conocidos, como «Mari Carmen y sus muñecos».

También actuó como presentadora en el acto celebrado en el Actur con motivo de la visita de Juan Pablo II a Zaragoza. El nombre de Conchita Carrillo se halla estrechamente vinculado a la jota aragonesa y, especialmente, al certamen «Demetrio Galán Bergua» de Radio Zaragoza, del que fue presentadora y verdadera «alma mater».

Su trabajo como locutora junto a su labor de promoción y difusión de la jota fueron reconocidos con numerosos premios y distinciones: Medalla al mérito profesional de la DGA; Medalla de Oro de Santa Isabel de Portugal; Jotera de Honor de la Diputación Provincial de Teruel; Primer Cachirulo de Oro de Teruel y también de la Peña Cuna El Cachirulo de Calatayud. Era miembro de la Orden Amysetier Internacional y Presidenta de Honor de la Asociación Cultural de Costumbres Aragonesas. El Ayuntamiento de Zaragoza le dedicó una calle en el barrio de San José.

Nuremberg

En el video hay imágenes duras de ver

Fuente Wikipedia: Los Juicios de Núremberg o Procesos de Núremberg (en alemánNürnberger Prozesse) fueron un conjunto de procesos jurisdiccionales emprendidos por iniciativa de las naciones aliadas vencedoras al final de la Segunda Guerra Mundial, en los que se determinaron y sancionaron las responsabilidades de dirigentes, funcionarios y colaboradores del régimen nacionalsocialista de Adolf Hitler en los diferentes crímenes y abusos contra la humanidad cometidos en nombre del Tercer Reich Alemán a partir del 1 de septiembre de 1939 hasta la caída del régimen en mayo de 1945.

Desarrollados en la ciudad alemana de Núremberg entre el 20 de noviembre de 1945 al 1 de octubre de 1946, el proceso que obtuvo mayor repercusión en la opinión pública mundial fue el conocido como Juicio principal de Núremberg o Juicio de Núremberg, dirigido a partir del 20 de noviembre de 1945 por el Tribunal Militar Internacional (TMI) establecido por la Carta de Londres, en contra de 24 de los principales dirigentes supervivientes del gobierno nazi capturados y de varias de sus principales organizaciones. Otros doce procesos posteriores fueron conducidos por el Tribunal Militar de los Estados Unidos, entre los cuales se encuentran los llamados Juicio de los doctores y Juicio de los jueces.

La tipificación de los crímenes y abusos realizada por los tribunales y los fundamentos de su constitución representaron un avance jurídico que sería aprovechado posteriormente por las Naciones Unidas para el desarrollo de una jurisprudencia específica internacional en materia de guerra de agresióncrímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, así como para la constitución, a partir de 1998, del Tribunal Penal Internacional permanente.


Aunque la legitimidad del tribunal estuvo en entredicho desde el primer momento —al no existir precedentes similares en toda la historia del enjuiciamiento universal—, los trabajos realizados para la tipificación de los delitos (también hasta entonces insólitos en su magnitud) y los procedimientos para el desarrollo de la causa servirían en adelante para la constitución de la justicia internacional. El espíritu del tribunal que representaba a las fuerzas vencedoras era que los convictos tuvieran en todo momento un juicio imparcial que se considerara justo ante el mundo y apegado a derecho internacional.

Los enjuiciados tuvieron desde su ingreso a la cárcel de Núremberg, aledaña al tribunal, un trato de prisioneros de guerra, se les permitía visitas muy restringidas, podían hacer ejercicios durante 20 minutos todos los días y asistir al tribunal en traje y corbata, elementos que le eran retirados a la salida del tribunal en prevención del suicidio.

De este modo, se concretaron conceptos sobre delitos anteriormente ausentes o vagamente definidos, como el de crimen de lesa humanidad, evocado en la Convención de La Haya de 1907. También resultó modificado el enfoque tradicional de las reglas del derecho internacional que se centraban en las relaciones entre Estados, pero no en los derechos y deberes de las personas. Desde entonces, los delitos cometidos por individuos de una nación a lo largo y ancho de varios países podrían ser juzgados internacionalmente por el conjunto de los países afectados, como fue precisamente en la formación del Tribunal de Núremberg.


Los crímenes

El pliego de cargos detalla las imputaciones contra los jerarcas nazis y fueron reunidas en tres grupos definidos sintéticamente de la siguiente manera fueron: forma​:

  1. Crímenes contra la paz: la dirección, preparación, desencadenamiento y desarrollo de una guerra de agresión o de una guerra en violación de los acuerdos internacionales.
  2. Crímenes de guerra: violación de las leyes y usos de guerra. En estas violaciones se incluyen «el asesinato, los malos tratos o la deportación para trabajos forzados, o cualquier otro fin, de poblaciones civiles de los territorios ocupados, el asesinato o malos tratos a prisioneros de guerra o náufragos, la ejecución de rehenes, el saqueo de bienes públicos o privados, la destrucción innecesaria de ciudades, o la devastación no justificada por exigencias militares».
  3. Crímenes contra la humanidad: el asesinato, el exterminio, la reducción a la esclavitud, la deportación y todos los demás actos inhumanos cometidos contra poblaciones civiles, antes o durante la guerra, o las persecuciones por motivos políticos, raciales o religiosos.

Además, a la hora de dictar las sentencias, se incluyó un cuarto delito, conspiración contra la paz.


Los acusados

De 4850 peticiones de procesamientos individuales, fueron acusadas 611 personas. A los grupos se les catalogó entre organizaciones no criminales, donde se encontraba la estructura del Estado (Gobierno y Ejército) y las criminales, que fueron todas aquellas estructuras paralelas del poder nazi como la Gestapo, la SS y el Partido Nazi. Los más destacados fueron Hermann Göring, comandante en jefe de la Luftwaffe y presidente del Parlamento alemán o ReichstagKarl Dönitz, gran almirante de la Flota alemana y sucesor de Adolf Hitler tras su suicidio; Rudolf Hess, secretario particular de Adolf Hitler, que, en misión secreta voló a Gran Bretaña y fue capturado en 1941 por los aliados ingleses; Alfred Jodl, jefe del Estado Mayor de la WehrmachtWilhelm Keitel, jefe del Alto Mando de la Wehrmacht; Alfred Rosenberg, autor del libro de su particular ideología nacionalsocialista racista El mito del siglo XX, ministro de Educación del Reich, después ministro de Territorios Ocupados; Joachim von Ribbentrop, ministro de Asuntos Exteriores; Albert Speerarquitecto y ministro de Armamentos; Franz von Papen, antiguo jefe del Partido Conservador y sus «Cascos de Acero⟩, después embajador nazi en Austria y Turquía.

Entre quienes habían muerto antes de ser juzgados se consideraba probado que estaban el Führer Adolf HitlerJoseph Goebbels, ministro de Propaganda, que se suicidó, y Heinrich HimmlerReichsführer o capitán general de las SS (incluidas las SD, Sicherheitsdienst, encargada de los campos de concentración), inspirador y jefe general de todos los departamentos dependientes de las SS, como la Ahnenerbe, se suicidó, cuando fue capturado por una patrulla fronteriza inglesa ((cita requerida)). Los huidos previamente al procesamiento fueron Adolf EichmannMartin Bormann y Josef Mengele. El primero era oficial mediano de las SS, interviniente en el plan de concentración y deportación de los judíos capturados por el Estado (fue secuestrado posteriormente por los servicios secretos israelíes, juzgado en Jerusalén por un tribunal israelí, condenado a muerte y ejecutado) ; Bormann era el secretario personal de Hitler desde 1942, y Mengele era oficial de las SS y médico en el campo de concentración de Auschwitz, al que se acusaba de experimentos inhumanos de extrema crueldad sobre los cuerpos de adultos y niños judíos internados en dicho lugar.

Taxistas de Londres

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De ‘Street Life in London’, 1877, de John Thomson y Adolphe Smith:

“A pesar de la voz ronca tradicional, la apariencia áspera y el tono de pelea, los taxistas son, en general, hombres confiables y honestos, que pueden presumir de haber peleado la batalla de la vida de una manera seria, perseverante y creíble. Déjenme aceptar, por ejemplo, la carrera, según lo relató él mismo, del taxista que proporciona el tema de la ilustración que lo acompaña. Comenzó la vida en la humilde capacidad de un chico de marihuana en la casa pública de su tío, pero abandonó esta apertura como consecuencia de una disputa, y finalmente obtuvo un compromiso como director de la Metropolitan Tramway Company. En este empleo, la educación primaria que había disfrutado cuando era joven le sirvió para un buen propósito, y pronto fue promovido al puesto de cronometrador. Después de unos dos años ‘ahorrando cuidadosamente, recolectó suficiente dinero para comprar un caballo, alquilar un taxi,y obtener su licencia “. – Fuente:

“Tregua de Navidad” en la Primera Guerra Mundial. Diciembre 24 de 1914.

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La Primera Guerra Mundial fue un conflicto de trincheras. En el Frente Occidental, en la frontera entre Francia, Alemania y Bélgica, los soldados franceses y británicos se enfrentaban a los alemanes en unas condiciones extremadamente difíciles.

Los soldados pasaban semanas e incluso meses en aquellos agujeros cavados bajo tierra. Pasaban hambre y fríodormían junto a las ratas y los días eran todos iguales. ¿Te imaginas pasar la Navidad en estas condiciones?

El 25 de diciembre de 1914, el espíritu navideño motivó a soldados de ambos bandos a abandonar sus posiciones y aventurarse en “tierra de nadie”, que es como se llamaba el espacio que separaba las trincheras de ambos bandos.

En ese terreno neutral, franceses y británicos conversaron pacíficamente con los alemanes, sus enemigos declarados en la guerra. También intercambiaron regalos, hicieron entierros para sus muertos e incluso jugaron un partido de fútbol


Villancicos entre trincheras

La Tregua de Navidad fue uno de los momentos más emotivos de la Primera Guerra Mundial.

finales de 1914, los soldados de las trincheras padecían un invierno muy frío. En ambos bandos se decía que la guerra iba a ser corta, pero el conflicto se había estancado y los ejércitos permanecían en las trincheras. Todos estaban a la espera de cuál sería el momento más indicado para atacar.

Este era el triste estado de ánimo de los soldados que habían sido destinados al Frente Occidental. De pronto, la Nochebuena de 1914, desde las trincheras alemanas se oyeron las voces de algunos soldados cantando villancicos.

En algunos puntos del frente de batalla, las trincheras de ambos bandos estaban muy cerca, apenas 30 metros. Así que cuando los alemanes cantaban, los franceses y británicos les oían cantar.


La mañana del 25 de diciembre, algunos soldados alemanes se aventuraron en tierra de nadie llevando carteles en inglés que decían “No disparéis”. Poco a poco, británicos y franceses dejaron sus armas y se acercaron a sus enemigos.

Además de jugar a fútbol con una pelota que guardaban los soldados británicos, los ejércitos enemigos intercambiaron ropa, comida y tabaco, mostraron fotos de sus familiares y enterraron a los soldados muertos.

Todo había ocurrido sin que los políticos y generales supieran nada de esa tregua. Por eso, al final del día, los tres ejércitos regresaron a sus trincheras y dieron por finalizada la tregua. Simpatizar con el enemigo estaba prohibido y podía suponer graves consecuencias.

La Tregua de Navidad representa un momento de luz en medio de la terrible guerra que se libraba en Europa. Por un día, soldados que habían sido educados en el odio hacia el enemigo cambiaron las armas por las risas y se reencontraron con su humanidad.


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El oficial del ejército británico Alfred Dougan Chater escribió la misiva a su madre desde una fría trinchera del frente occidental hace ahora 100 años, en la que describe un acontecimiento recordado como un fugaz momento de humanidad en esta guerra que costó la vida a millones de personas en cuatro años.

“Escribo esto en las trincheras, en mi “refugio”, con un fuego de leña y un montón de paja (…), a pesar del duro y verdadero frío de Navidad”, escribe Chater en esta carta, que parece escrita en dos partes: la primera en el día de Navidad y la segunda el 27 de diciembre.

“Creo que hoy he presenciado uno de los espectáculos más extraordinarios que nadie ha visto nunca. Hacia las 10 de la mañana, estaba asomado por encima del parapeto, cuando vi a un alemán agitando los brazos e inmediatamente a dos de ellos saliendo de su trinchera y acercándose a la nuestra”.

Según el relato de Chater, los soldados británicos se disponían a disparar a los alemanes, si bien vieron que estos iban desarmados. “Uno de nuestros hombres fue a su encuentro y, en un par de minutos, el terreno entre las dos líneas de trincheras era un hervidero de hombres y oficiales de ambos bandos, dándose la mano y deseándose una feliz Navidad”.

“Intercambiamos cigarrillos y autógrafos, y algunos tomaron fotos”, dice en la misiva este oficial británico, que recrea además el entierro de los soldados británicos y alemanes, cuyos cuerpos se encontraban en tierra de nadie.

“No sé cuánto tiempo durará… En todo caso, vamos a tener otra tregua en Año Nuevo, ¡ya que los alemanes quieren ver cómo salen las fotos!”, añade.

La publicación de esta carta llega una semana después del partido jugado en la ciudad británica de Aldershot entre soldados británicos y alemanes, en conmemoración del encuentro supuestamente celebrado entre las trincheras de ambos bandos en las fiestas navideñas de 1914 y enmarcado en los festejos del centenario de la Primera Guerra Mundial.

La tregua no duró y Chater fue herido de gravedad tres meses después, pero sobrevivió para casarse con su novia, que había dejado atrás, y falleció en Inglaterra en 1974.

La empresa de servicio postal de Reino Unido publicó esta carta, con el acuerdo de la familia de Chater. La Royal Mail británica difundió además recientemente sellos con las fotografías de la tregua. – Fuente:

La carta de Chater

Desinfectadores públicos en Londres (1877). Acudían a la zona de pandemias para desinfectar junto a los médicos

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De ‘Street Life in London’, 1877, de John Thomson y Adolphe Smith:
“Mientras se reduce la tasa de mortalidad general, nuestra reciente legislación sanitaria ha creado una clase de hombres que necesariamente deben estar expuestos diariamente a los peligros más graves. A la lista de hombres que, debido a sus evasiones, constantemente enfrentan la muerte por salvarnos del peligro, debemos agregar los desinfectadores públicos “. – Fuente:

Gracita Morales

gracita-morales-fotosGRACITA MORALES
(1928-1995)

Medía 1’50.
Gracita Morales (de nombre completo María Gracia Morales Carvajal) nació el 11 de noviembre de 1928 en Madrid (España), hija menor de un abogado y empresario teatral. Sus hermanos se llamaban Ana María, José y Consuelo.
En principio, Gracita, que estudió danza, tenía como objetivo convertirse bailarina pero terminó abandonando esa idea para dedicarse a la interpretación.

En los años 40 comenzó a representar teatro, debutando con la compañía de Luis Peña. Más tarde trabajó con Catalina Bárcena o Josita Hernán. En el teatro interpretó obras de autores como Jerome K. Jerome, Miguel Mihura, Terence Rattigan, Alfonso Paso, Molière, Carlos Arniches, Juan José Alonso Millán, Georges Feydeau o Enrique Jardiel Poncela.

Debutó en el cine a mediados de los años 50 participando en “Elena” (1954), un drama de Jesús Pascual con el protagonismo de María Rivas, Elisa Montés y Alfonso Estela. A finales del decenio, acreditada como Gracia Morales, intervino junto a Fernando Fernán Gómez y Analía Gadé en “La Vida Por Delante” (1958)

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La característica voz aguda de Gracita se fue haciendo más habitual en el cine con los años 60, su mejor período como intérprete en el que se convirtió en una de las actrices más famosas de España, rodando múltiples comedias con dirección de Mariano Ozores, José María Forqué o, entre otros, Pedro Lazaga.

En el año 1960, Gracita se casó con el pintor, decorador y figurinista canario Martín Zerolo, con quien había iniciado un noviazgo en 1952.

En los comienzos de la década de los 60, la actriz madrileña pudo ser vista como Niní en “Maribel y La Extraña Familia” (1960), adaptación de la obra homónima de Miguel Mihura que dirigió Forqué con la mexicana Silvia Pinal como Maribel. El mismo año, Gracita apareció junto a Pepe Isbert y Tony Leblanc en “Don Lucio y El Hermano Pío” (1960), film de José Antonio Nieves Conde; y formó parte del reparto de “Mi Calle” (1960), el clásico de Edgar Neville con Gracita en el papel de Purita.

gracita-morales-peliculasGracita Morales rodó en los años 60 varias películas por año. Por ejemplo, en 1961 estrenó “Mi Noche De Bodas” (1961), comedia con Conchita Velasco y Luis Aguilar con Gracita como camarera; “Los Pedigüeños” (1961), picaresca de Tony Leblanc en la que coincidió por primera vez con José Luis López Vázquez“Vamos a Contar Mentiras” (1961), adaptación de Alfonso Paso en la que, como secundaria, era la novia enferma de López Vázquez en noche de Nochebuena; o “Siempre Es Domingo” (1961), película de Fernando Palacios en la que Gracita interpretó a la sirvienta Petri. Este papel de criada fue habitual en su trayectoria cinematográfica.

En el año 1962 rodó una de sus mejores películas convirtiéndose en ladrona amateur, “Atraco a Las Tres” (1962), comedia de robo a un banco dirigida por José María Forqué. De este año también son “Los Que No Fuimos a La Guerra” (1962), adaptación de un texto de Wenceslao Fernández Flórez en el que interpretó a la criada Eusebia con Laura Valenzuela encabezando el reparto; “El Grano De Mostaza” (1962), film de José Luis Sáenz de Heredia con Manolo Gómez Bur y José Bódalo en el que Gracita era la mujer de Gómez Bur; “Vuelve San Valentín” (1962), secuela del éxito “El Día De Los Enamorados”; o, entre otras, “Los Guerrilleros” (1962), su primera película con Manolo Escobar en una historia ambientada en el año 1808 con Manolo contra los franceses invasores en tiempos de la Guerra de la Independencia.

Un año después, Gracita intervino en “Millonario Por Un Día” (1963), película con Juanjo Menéndez y el argentino José Marrone; “Cuatro Bodas y Pico” (1963), con Antonio Garisa y la madrileña repitiendo su papel de criada; o “Chica Para Todo” (1963), comedia de Mariano Ozores que fue una de sus primeras películas como actriz principal y que co-protagonizó con gran éxito junto a López Vázquez interpretando a otra criada, llamada, al igual que en “Siempre Es Domingo”, Petrita. Lo de “¡Señorito!” identificó su peculiar vis cómica en el papel de “chacha”.

En el año 1964 protagonizó “La Chica Del Gato” (1964), adaptación de una obra de Carlos Arniches; volvió a intervenir junto a López Vázquez en “Los Palomos” (1964), comedia criminal basada en un texto de Alfonso Paso en la que Gracita, casada con López Vázquez, acudía a una cena con Fernando Rey y Mabel Karr como anfitriones; o interpretó a una guía turística en “Casi Un Caballero” (1964), película con Alberto Closas dirigida por Forqué, quien también dirigió el mismo año a la madrileña, de nuevo como… criada… en “Vacaciones Para Ivette” (1964), siendo la Ivette del título la francesa Catherine Diamant.

gracita-morales-lopez-vazquez-peliculasEn el año 1965 destaca “Un Vampiro Para Dos” (1965), comedia en la que, casada con López Vázquez, Gracita viaja para Alemania para trabajar para el vampiro Fernán Gómez. El mismo año estrenó películas como “Más Bonita Que Ninguna” (1965), comedia musical en la que Gracita cantaba el “Borracho” de Los Brincos junto a Rocío Dúrcal; “La Visita Que No Tocó El Timbre” (1965), comedia dramática de Mario Camus con Alberto Closas y José Luis López Vázquez; o “Historias De La Televisión” (1965), en donde volvió a ser la mujer de José Luis López Vázquez, su pareja profesional más recurrente en la gran pantalla.

Gracita volvió a repetir junto a Rocío Dúrcal, interpretando a su mejor amiga Mariruxa, en “Buenos Días, Condesita” (1966). Ese mismo año compartió créditos con Paco Martínez Soria en “La Ciudad No Es Para Mí” (1966), en donde era la novia del ‘huevero’ Alfredo Landa; ejerció de camarera para el torero Palomo Linares en “Nuevo En Esta Plaza” (1966); o participó en “Operación Secretaria” (1966), comedia escrita y dirigida por Mariano Ozores con López Vázquez intentando ganar los favores de su guapa secretaria, la mexicana Fanny Cano, en un hotel en donde trabajaba como camarera Gracita Morales.


gracita-morales-sor-citroenUno de los papeles más recordados de Gracita fue el de “Sor Citroën” (1967), película en la que, como la hermana Tomasa, conducía un Citroën 2Cv al lado de Rafaela Aparicio. En 1967 fue novia de José Sacristán en “Novios 68” (1967); protagonizó como prostituta convertida en espía “Operación Cabaretera” (1967), parodia de James Bond con López Vázquez; intervino de nuevo con Manolo Escobar en “Pero… ¿En Qué País Vivimos?” (1967), con Conchita Velasco como protagonista femenina; y participó en la comedia veraniega de Mariano Ozores, “40 Grados a La Sombra” (1967), película vacacional en la que Gracita estaba casada con Antonio Ozores.

Aunque en pantalla la actriz madrileña era todo simpatía y alegría, en la vida real su fuerte temperamento originó conflictos en los rodajes. Su vida personal se desmoronó con la ruptura de su matrimonio con Zerolo, que se vino abajo en la parte final de los años 60, hasta confirmarse en un divorcio en el año 1982.


gracita-morales-color-fotoGracita sufrió ansiedad y depresión, era una fumadora empedernida y tomaba con asiduidad tranquilizantes. Esta situación, además de desequilibrios que provocaban tensiones con otros intérpretes, le fue alejando paulatinamente de los primeros créditos de sus películas, en especial a partir de finales de los años 60. Antes, todavía fue protagonista de varios éxitos de taquilla, principalmente en “Operación Mata-Hari” (1968), otra comedia de espionaje que Gracita co-protagonizó de nuevo con José Luis López Vázquez.

En el año 1968 también intervino en otro objetivo con López Vázquez, “Objetivo Bi-Ki-Ni” (1968), ejerciendo de timadora en Torremolinos; apareció en “Long Play” (1969), musical con el grupo pop Los Pasos en el que hacía de sueca; y formó parte del reparto de “¡Cómo Está El Servicio!” (1968), comedia en la que era una criada de pueblo que quería colocarse en Madrid gracias a su ‘primo’ López Vázquez.

Con menos peso en el reparto, la década de los 60 terminó con la comedia coral “El Taxi De Los Conflictos” (1969); “Juicio De Faltas” (1969), film en el que Manolo Escobar, en el papel de un camionero, era acusado de violarla; “Mi Marido y Sus Complejos” (1969), su enésima colaboración con López Vázquez; “Dele Color Al Difunto” (1969), comedia con… López Vázquez… en la que Gracita interpretó a una consejera en asesinatos; o “Las Panteras Se Comen a Los Ricos” (1969), película de Ramón Fernández que adaptó una obra de Miguel Mihura con el protagonismo de Fernando Fernán Gómez, Patty Shepard e Ingrid Garbo.

En los años 70 su ritmo de producción fue menor que en la década previa. En los inicios del decenio volvió a coincidir con Manolo Escobar y Concha Velasco en “En Un Lugar De La Manga” (1970), con el contexto soleado de Murcia, y en “Me Debes Un Muerto” (1971). En ese período, Gracita también pudo ser vista junto a otro cantante famoso, Peret, en “A Mi Las Mujeres Ni Fu Ni Fa” (1971) y en “Si Fulano Fuese Mengano” (1971). El mismo año se convirtió en “La Rubia” en “La Graduada” (1971), comedia protagonizada por Lina Morgan con dirección de Mariano Ozores.


gracita-morales-foto-biografiaCon el transcurrir de la década de los 70 los papeles para Gracita se hicieron más secundarios y las producciones se redujeron considerablemente. Aunque interpretó papeles diversos, su encasillamiento como criada en historias de comedia perjudicó la muestra de su talento como intérprete dramática.

En 1971 intervino en “Préstame 15 Días” (1971), película con Alfredo Landa y Concha Velasco. En “Guapo Heredero Busca Esposa” (1972) compartió créditos con Alfredo Landa y Esperanza Roy. Con Landa y Esperanza Roy volvió a coincidir en “Dormir y Ligar: Todo Es Empezar” (1974). Más tarde rodó con Ágata Lys y Javier Escrivá “Las Camareras” (1976); volvió a coincidir con Manolo Escobar en “Donde Hay Patrón” (1978); y participó en la comedia con Cassen “Mi Adúltero Esposo” (1979), otra película en la que coincidió con Esperanza Roy.

En la década de los 80 intervino en la teleserie sobre Teresa de Jesús que protagonizó Concha Velasco, y continuó trabajando en el cine, principalmente en comedias, entre ellas “Playboy En Paro” (1984), “¡No, Hija, No!” (1986) o “Canción Triste De…” (1989), su última película; y en algún drama como “El Pico 2” (1984), cine quinqui dirigido por Eloy de la Iglesia.
Lo último que hizo Gracita Morales como actriz fue televisión, interviniendo en el año 1994 en un episodio de “Los Ladrones Van a La Oficina”.

Depresiva, consumiendo numerosos fármacos y sola, Gracita, una de las actrices más populares de la historia del cine español, falleció a causa de una insuficiencia respiratoria el 3 de abril del año 1995 en Madrid. Tenía 66 años. Está enterrada en el Cementerio Sur de la capital de España. – Fuente: